sábado, 15 de septiembre de 2012

El gos elèctric.

(El día que mi padre electrocutó a mi perro Manuel Segundo y llamó para contármelo.)
—El enano se iba a la casa del Andrés y no volvía. 
—¿Y…?
—Puse un cable con electricidad para que no pasara y lo saltó.
—¿Se perdió?
—No, lo saltó y volvió. Entonces, puse otro para evitar el salto.
—¿Y…?
—Ya sabés de qué hablamos cuando hablamos de un teckel. Cavó un túnel y lo pasó por abajo.
—¿Y…?
—Lo puse encima del cable, pegó un grito atroz, se le chamuscó un poco el pelo de la patita pero no se perderá nunca más. Quedáte tranquila…
(«Vidria.» Parte 2: El fino arte de fabricar monstruos.)









lunes, 20 de agosto de 2012

Escribo


con un brazo.
La moto aparcada, el perro sin alzar, el pelo arratonado, la casa hecha un caos, la biblioteca chica encima de la mesa esperando que mi dislexia y mis tendones la vuelvan a desordenar en los estantes.
W, Z. Así funciona mi abecedario.
Es toca el braç perquè sent un lleuger malestar. Una mena de formigueig que puja fins al coll i desapareix…
Escribí la primera frase de la segunda parte de la novela y, de inmediato, las coordenadas de la literatura se atropellaron y vinieron a reclamarme la porción de vida que les debo.
Escribo con una mano.
Con un brazo.
Con dolores.
Con el codo hecho añicos.
Una fiblada al braç, encara més forta, tensa la banda esquerra del cos del Mussol. El formigueig li puja al coll, a la galta, a la parpella que torna a obrir-se i tancar-se per voluntat pròpia…
No espero que se cure el Mussol y ya no espero que se cure mi brazo. A la mierda los cuidados intensivos.
Escribirte así es lo más lógico. Escribirte con una mano. Con un dolor insoportable que me tumba encima del teclado y te resucita.
—Tu saps on ets la morfina?



jueves, 12 de julio de 2012

El techo, el suelo y las plumas

cuando mi hermano me tiraba del techo de mi casa de Morteros para probar si era posible volar con una sábana atada en la espalda, yo no le tenía miedo al golpe contra el suelo, le tenía miedo a su desilusión.
A que dejara de quererme.
Mi fracaso hacía evidente la imposibilidad de sus sueños.

Hace poco me di cuenta que mi hermano no necesitaba una hermana menor. Necesitaba un pájaro.
Y que nada de lo que yo hiciera, o intentara, podía remediar el hecho de no tener alas.

Nunca me gustó renunciar.
Pero hay veces que insistir es imposible.
Me quedo con las plumas. Y con las batallas ganadas.




V.

miércoles, 11 de julio de 2012

Paris Texas


«I’m not afraid of heights, I’m afraid of falling.»





«Existe un miedo todavía mayor al miedo a fracasar. Y es el miedo a que a uno le salgan las cosas bien.»



Travis&Jane

Un escriptor (dels teus, Mussol, dels que ja no llegiràs)


«Les hienes no són valentes, saben que el seu és un rang inferior. Però són voraces i oportunistes, si troben una presa assequible no la deixen escapar sense una bona raó.»

«De vegades, segons la veu profunda i emfàtica que narra el documental, en un anglès televisiu i retòric, una hiena pot acabar exclosa del clan. Es converteix en una bèstia solitària, un animal amb poques opcions de supervivència que lluita contra aquesta certesa tothora. Per això es torna més oportunista, ataca sempre que pot, es conforma amb tota mena de preses, treu profit de qualsevol ocasió per alimentar-se i no té cap mena de pietat, perquè sap que si cau en mans de qualsevol clan, fins i tot el que fou el seu, acabarà devorada sense miraments. Espantada, aquesta hiena serà un monstre eficaç i horrorós, un assassí despietat amb la vista posada sempre en el més dèbils, els incauts.»

Carretera secundària”, Joan Carreras, Proa.
(Ha llegir tota la seva obra, ja. És una ordre.
I un plaer.) 






lunes, 9 de julio de 2012

True


Sé que parece que no, pero todo importa.



Imatge: Martín Burgos.
V.

viernes, 6 de julio de 2012

L'hoste silent

Deso els ulls al ponent.

El dia es mou.

Hi ha un lliurament total
en aquest gest darrer.

Entre nosaltres cerco
mirades que agonitzen,
que perden el Sol
definitivament.

El mirall va cremant les imatges.

He perdut unes mans.

L'aigua.
Un cos d'infant s'abraça a les onades.

El vent és gris
i escolto el batec fatigat dels objectes immòbils.

Ebris de temps,
celebrem el retorn.

Als carrers els fanals il·luminen
la gent que camina i tremola.

D'un cop sec s'ha tancat una porta.

Hoste silent,
seu a taula l'oblit.

(Carles Duarte. "El centre del temps")



viernes, 8 de junio de 2012

Él y yo





cuerpos que se hunden con los barcos, los cuerpos arrastrados hacia lo profundo por una corriente traicionera. Allí están todos. Allí descansan en paz. ("Trabajos manuales", R.F. del '94.)



Nada cambia. Sólo varían las siglas del diagnóstico. El número de página de los 
fragmentos. La fecha de caducidad. Las reediciones. Las ciudades donde lo leo. 
Los médicos. El resto continúa invariable. Como la enfermedad. Inmortal.
V.

Imatge: Martín Burgos.

viernes, 13 de abril de 2012

Divendres



—Los viernes son tristes.
¿Por qué?
—Porque son como morirse. Como soñar que tu perro es un esqueleto que juega con la luna caída en la tierra a trozos. Los viernes son un diagnóstico adverso. Los viernes son categóricos. Y aburridos. Como la entrada a un túnel. Como las ruinas de los pueblos desaparecidos. Como cascotes. Eso. Los viernes son cascotes. Y piedras. Huecos. Pantanos. Barro. Y niebla. Los viernes son anecdóticos. Y los odio.
—¿Por qué?
—Porque son tristes. Como las bombas, como los obuses y la metralla y los volcanes apagados. Como los cisnes en los lagos. Como las montañas y los pinos y los días azules. Sin lluvia y sin tormentas. Los viernes son tristes como los tigres amansados a latigazos. Como los circos. Y los monstruos.  Como yo sin adjetivos. Y sin granadas.



V.
Imatge: Martín Burgos.

sábado, 31 de marzo de 2012

TRES (Nightmare - Dream)



—Llego tarde. Perdón. He hagut de tornar a casa perquè tenia molt fred a les mans.
—Es primavera. No hace frío.
—Però jo tinc les mans gelades. Como muertas.
Un chico se levanta y dice: la neu és de l’hivern.
Le pedís que se siente.
I t’obeeix.
Tothom sempre t’obeeix.
Menos yo.
Que te miro, te sonrío y te desarmo.
Et treus els guants que te protegen de un frío inexistente i las acercás a mi para tocarme, com si volguessis comprovar que sóc jo.
De verdad.
—Què fas aquí?
El chico, rubio, se vuelve a levantar.
Insisteix.
—La neu només pertany a l’hivern.
Me tocás con la punta de los dedos. Sin guantes.
—Les teves mans estan mortes.
Dic.
—La neu només pertany a l’hivern?
Dius.
Tremoles.
Em desperto.
Bilingüe.
El frío pegado en la piel.
Y la piel pegada a tus manos.
Oníricas.

(Somni: Vidria.
Imatge: Martín Burgos.)

viernes, 16 de marzo de 2012

DOS


Tenía.
Y siguió teniendo cuando más tarde le dije que no podía dormir. Que nunca duermo. Que vivo despierta. Que desconozco por completo la sensación de descansar porque, si acaso llego a caer rendida, sueño cosas raras.
Muy raras.
Tan raras como que lo beso, en su casa, mientras su mujer limpia el baño y nos pregunta qué pasó.
«Somos sinónimos.»

—Cerrá los ojos que te cuento un cuento.
—¿Cuál?
—El que vos quieras. Te dormirás escuchando mi voz.
—Okay, contáme algo de historia.
—¿Qué?
—Desde el inicio.
—¿Desde el 2000, el nuevo siglo?
—No. Desde el inicio de todo. Desde los dinosaurios en adelante.
—Només? Ha! Tendrás que pasar muchas noches conmigo, porque hoy no acabaremos.  

Hay hombres que jurarían que me quisieron más.
Pero nunca, nadie, jamás, me quiso mejor.
Ni durante tanto tiempo.

(No existeix cap sinònim per la paraula oníric...)

Imagen: Martín Burgos.
Texto: V.


martes, 13 de marzo de 2012

UNO


David Lynch, primero.
Playa, después.
Luna llena. Cerveza. Cigarrillos de flotar.
Verano.
Hablábamos.
No.
Hablaba él.
Yo intentaba escuchar. Pero no lo lograba.
Pero no sólo no lo lograba. Además, me imaginaba que yo era yo, otra vez, y explotaba y me precipitaba y decía lo que tenía que decir porque, cuando digo las cosas que pienso, todo sale mal.
Pero, cuando las callo, todo sale peor.

Soy una catástrofe con patas.
Soy la hija de un tornado y una inundación.
En mi vida, todo son excesos.

Pero él hablaba, en la playa, bajo la luna llena, después de ver una película de David Lynch, en verano, fumados.
Y entonces lo interrumpí.
—¿Tenés puta idea del esfuerzo que me supone no besarte?
Tenía.



 Imagen: Martín Burgos.
Texto: V.

lunes, 12 de marzo de 2012

To live


—Está todo igual. Los análisis están bien. Todo bajo control. La enfermedad está muerta.
—¿Y cómo sigue el guión?
—Algún día las cosas comenzarán a ir mal.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Mierda. 
Mierda.
El monstruo ataca de nuevo.
—¿Cuándo?
—No se sabe, pero en algún momento es probable…
—¿Y entonces qué? ¿Me mido el ataúd?
—No. Nada. La medicación que se necesite, un tiempo, y vida normal, como ahora. 
Silencio.
Silencio.
Silencio.
—¿Y de qué voy a morirme?
Silencio.
Silencio.
Silencio. 
—De cualquier cosa, Vidria, de lo que nos morimos todos, de lo que sea.


V.
Imatge: Martín Burgos.


viernes, 9 de marzo de 2012

Nightmare II (dream part 2)




Te dejaste.
Te comí.
Después, mientras salía el sol y te vestías, llegó alguien a tu casa. Una mujer a la que vos llamabas tu mujer (y no era yo, era ella).
—¡El baño está roto! –gritó.
Inmutable, frente a las sábanas revueltas y a la evidencia de mi saciedad y tu traición, sonreía con una fregona en la mano.

Para limpiar.

Para limpiarse.

Para limpiarnos.

No supe marcar en mi cabeza la opción correcta. 
Soy disléxica.


Nos asomamos los tres al borde del inodoro como quien se asoma a un barranco del Talampaya.
Compresas con sangre. Tampones. Vómitos. Mierda.
—¿Qué pasó? —te pregunté.
—¿Qué pasó? —le preguntaste.
—¿Qué pasó? —nos preguntó ella a los dos.
Entre la porquería, vi la tapa del diccionario de sinónimos S. Pey. Mi favorito. Y una página arrancada de tu libro. El que me dedicaste.
Metí la mano entre la mierda para rescatar tu letra y tus palabras. Pero no pude.
Nunca puedo.
—Por eso me querés. Porque nunca te salvo —te expliqué.
Y vos, con tu camisa roja puesta, con tu piel caliente, con tu sonrisa nueva, con tus ojos celestes y tu amor por mí, me dijiste:
—Soñabas.


Imagen: Martín Burgos.
Sueño: V.

jueves, 8 de marzo de 2012

Nightmare (dream)



Tenías una camisa a cuadros de color rojo. Y yo tenía ganas de comerte. Vos hablabas de cosas importantes. Entonces yo callaba. Pero igual, tenía ganas de comerte. Era tu casa, no la mía. Y era tu piel, tu voz, tus ojos, tus labios, tu mirada, tus silencios...
Y mi hambre.




Imagen: Martín Burgos
Sueño: V.

martes, 6 de marzo de 2012

Bu!



viernes, 24 de febrero de 2012

Blai Bonet y la tristeza.





La felicitat és com els miralls: només reflecteix les imatges, mai la realitat. Com els signes bellíssims dels fars que no mostren mai el petroli, ni la metxa, ni els ulls, ni les dones dels farolers.
La vorera del lavabo m'arriba fins al començament de la cintura. Jo poso la meva tristor a la vorera del lavabo, que és blanca i de pedra...


Si enretiro la mà del marbre, cauré. En terra. Com un mort. Com un home que cau per a morir-se... Aferrat fort, amb la mà esquerra, a la pedra blanca del lavabo, dono cops, amb el puny, a la paret, amb els nusos dels dits, a la paret, amb el començament del braç, a la paret...





«El Mar»
Blai Bonet.
Imagen: Martín Burgos.





domingo, 19 de febrero de 2012

viernes, 17 de febrero de 2012

Creavit (ex nihilo nihil fit)



La Vera refà el camí cap a casa, amb el gos a sobre. Sota l’aigua. Inventant una història fabulosa per al quisso.
—… i com que Déu es va quedar sense globus oculars, va cridar a Judes i li va demanar un favor. Al cel, era vox populi que Judes robava els dolços dels cadàvers, així que sense amagar-se i obeint ordres superiors, va anar al magatzem i va treure de les butxaques d’un nen mort, dos caramels de cafè. Llavors, Déu et va posar als forats les llaminadures, va bufar i es va fer el miracle...
La Vera continua el relat de la creació de Kantiano.
La pluja cau.
La llum vermella del contestador, al pis del Nil, fa pampallugues. Hi ha un missatge en espera. La demostració fidedigna que la Vera no té cap Déu, ni cap Judes, que facin miracles per a ella. 
Ni al cel.
Ni a la terra.